De todos los habitantes del planeta, los turcos son los que más tiempo pasan socializando con otras personas dentro de sus propias casas
o visitando a amigos y familiares en sus domicilios (8,3 horas
semanales). Les siguen los noruegos (6,5 horas) y los norteamericanos
(6,1 horas). Y los que menos vida social tienen dentro de los hogares
son los habitantes de Australia (0,4 horas), según un reciente estudio
de la Universidad de Oxford que publicaba la revista Social Indicators Research.
Por otra parte, quienes más tiempo dedican a socializar fuera de casa son los holandeses (8,2 horas cada semana). En segunda posición se sitúan los habitantes de Noruega (56 horas), mientras que el tercer puesto es para los españoles (5,1 horas).
Los franceses ostentan otro récord por las horas que pasan sentados a la mesa de un restaurante o un café (3,2 horas semanales), seguidos de los brasileños (2,6 horas) y los canadienses (2,3 horas). Los ciudadanos del este de Europa son los que menos tiempo dedican a comer fuera de casa (0,2 horas).
Por otra parte, quienes más tiempo dedican a socializar fuera de casa son los holandeses (8,2 horas cada semana). En segunda posición se sitúan los habitantes de Noruega (56 horas), mientras que el tercer puesto es para los españoles (5,1 horas).
Los franceses ostentan otro récord por las horas que pasan sentados a la mesa de un restaurante o un café (3,2 horas semanales), seguidos de los brasileños (2,6 horas) y los canadienses (2,3 horas). Los ciudadanos del este de Europa son los que menos tiempo dedican a comer fuera de casa (0,2 horas).
Soldados afganos de la guardia de honor presidencial saludándose al
finalizar el mes de Ramadán. Este país asiático está regido por las
normas de conducta de la religión musulmana, la cual prohíbe los besos
en público entre personas de distinto sexo a no ser que estén
relacionadas familiarmente.
Participantes de un concurso de comer la mayor cantidad de perritos
calientes saludan a la bandera estadounidense. El gesto de ponerse la
mano en el corazón es una norma que estableció el congreso de Estados
Unidos en 1942, pues el anterior era muy similar al saludo utilizado por
los nazis.
Mujeres indias se reúnen para devolver un préstamo otorgado por el banco
Grameen. Esta entidad financiera otorga micropréstamos, sin necesidad
de aval ni garantía, basándose sólo en la palabra de los solicitantes.
Aun así, su estructura es muy rígida, lo que hace que los participantes
del programa Grameen saluden como militares.
El escritor italiano Sandrone Dazieri se descubre la cabeza como señal
de respeto. La tradición cristiana indica que este gesto significa que
quien lo hace se reconoce más vulnerable y asume no representar amenza
para quien lo recibe.
Una madre besa a un preso indio recientemente liberado. De acuerdo con
la mayoría de los antropólogos, el beso surgió de la costumbre de los
primates de olisquearse mutuamente para reconocerse. La mención más
antigua de este gesto entre humanos proviene de textos del siglo XV
antes de Cristo, encontrados en la India.
Liberianos saludan la llegada de las fuerzas de paz a su país, sumido en
la guerra civil. El saludo más antiguo del que se tiene constancia era
el realizado por los soldados romanos extendiendo el brazo recto.
El número de amigos que tenemos en la red social Facebook es proporcional al tamaño de ciertas regiones de nuestro cerebro. Así se deduce de un estudio realizado por científicos del Instituto de Neurociencias Cognitivas del University College de Londres (Reino Unido), que escanearon el cerebro de 125 estudiantes universitarios usuarios de Facebook y compararon los resultados con el tamaño de sus grupos de amigos, tanto en la red social como en el mundo real. Por término medio los participantes tenían 300 amigos, si bien los más "conectados" abarcaban hasta 1.000 contactos diferentes en su red.
Los resultados mostraron que cuanto mayor es el número de contactos que tiene una persona en Facebook, mayor es el volumen de materia gris en cuatro regiones del cerebro, entre ellas la amígdala, asociada a la respuesta emocional y a la memoria, así como otras zonas clave para identificar las señales que se producen durante la comunicación con otras personas.
A raíz del estudio, "la pregunta que surge es si esas estructuras cambian a lo largo del tiempo, y su respuesta nos ayudará a saber si Internet está cambiando nuestro cerebro", asegura Ryota Kanai, coautor del artículo que publica la revista Proceedings of the Royal Society B.
Por otra parte, los investigadores examinaron si había relación entre tamaño red social de amigos on-line y los contactos íntimos en el mundo real. Para ello, un grupo de voluntarios respondió a preguntas como "¿A cuánta gente puede enviar un mensaje de texto acerca de la celebración de un evento (cumpleaños, un nuevo trabajo, etc)?", "¿Cuántos amigos tiene en su agenda?" o "¿Con cuántos amigos del colegio o de la universidad podría mantener ahora una conversación?". Las respuestas indicaron que la mayoría de los usuarios de Facebook utilizan la plataforma para apoyar sus relaciones sociales ya existentes, manteniéndolas o reforzándolas, y no sólo para crear redes de nuevos amigos virtuales.
¿Cuántos artefactos están orbitando la Tierra a la vez?
Resulta difícil contabilizarlo con exactitud por dos motivos: porque, evidentemente, ningún país revela cuántos satélites espía
mantiene en órbita y porque hay algunos artefactos o piezas de ellos
que han quedado desorbitados –a veces se detectan y a veces no–.
Entre el lanzamiento del Sputnik (1957) y
enero de este año se han colocado unos 6.000 objetos, pero 400 de ellos
han explosionado o siguen trayectorias interplanetarias (se habla de
200). Según la NASA, hay unos 5.600 satélites artificiales que giran
alrededor de nuestro planeta, pero apunta que solamente unos 800
permanecen en activo.
El problema de que haya tantos objetos espaciales en
desuso es que ponen en riesgo la seguridad –ya ha habido unos 10
choques con chatarra– para los que permanecen activos. La mayor
“propietaria” de satélites es Rusia, con unos 1.300, seguida de EEUU
(cerca de 700 en funcionamiento, aunque llegó a tener más de 4.000), y
Japón (mantiene más de 60). España solamente cuenta con 5 aparatos en
órbita ahora mismo.
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